La siguiente historia ocurrió hace poco en unos baños de una empresa a la que fui a hacer una entrevista de trabajo. Después de realizarla y antes de irme me pasé por los lavabos pues de los nervios no me podía aguantar más. Mientras meaba de pie vi que un hombre encorbatado se ponía a hacer los mismo junto a mí. Las miradas fueron muy explícitas, no dejaba de mirar mi polla que con la excitación se puso dura como nunca en esa situación.La polla del ejecutivo también se puso a cien. Me invitó a ir a su despacho cerrado. Yo asentí.
Una vez dentro, se quitó los pantalones y el calzoncillo. Yo hice lo propio. Sin pensárselo bajó y me lamió el sexo de tal manera que gocé como pocas veces. Sabía mover la lengua y succionar con la justa presión. Yo me movía en un vaivén para facilitarle sus acometidas y darle todo el manjar. Aún recuerdo la manera de recorrer todo el tronco de mi sexo duro, su boca verdaderamente hacía estragos.
Duró poco, pues el contexto no era muy apropiado para entretenerse, pero lo suficiente como para dejarme llevar y explotar en su boca ahogando mis gemidos para que nadie pudiera escucharnos. ¡Cómo disfruté!
Fue una de las mejores felaciones, sin duda. No me seleccionaron en el trabajo, pero yo siempre recordaré el nombre de esa empresa.
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